Carlos A. Mora V.
"Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?"
Se comenta, que esta cumbre del bloque regional, en Asunción, lo mostró más cerca de América Central con el problema de Honduras que del Río de la Plata.
Lo cierto, que una Cumbre más se ha realizado de este bloque regional, justamente, La XXXVII cumbre de Presidentes del MERCOSUR realizada en Asunción, Paraguay; los días 23 y 24 de julio de 2009,y como lo reseña mercosurnoticias.com, reconoció a la lengua guaraní como idioma oficial del MERCOSUR junto al castellano y al portugués. Cabe destacar que el martes 28 de abril de 2009, el Parlamento del MERCOSUR (Parlasur) reunido en Asunción; ya había aprobado por unanimidad el reconocimiento del Guaraní como idioma oficial del MERCOSUR. Esa resolución debía ser ratificada por los países miembros del bloque en oportunidad de esta XXXVII cumbre de Presidentes del MERCOSUR.
Conviene recordar que el 26 de marzo de 1991, en Asunción (Paraguay), los Presidentes de Paraguay, Argentina, Uruguay y Brasil; suscribieron el Tratado de Asunción, por el cual se constituyó el Mercado Común del Sur (MERCOSUR). El Art. 17 del citado Tratado señala textualmente: "Los idiomas oficiales del Mercado Común serán el español y el portugués y la versión oficial de los documentos de trabajo será la del idioma del país sede de cada reunión".Cabe señalar que al momento de ser firmado el Tratado, el Paraguay aún tenía como lengua oficial solamente al Español, recién un año después; es decir, en 1992, la Convención Nacional Constituyente otorgaba al Guaraní el rango de idioma oficial del Paraguay junto al castellano. Esa fue también la razón por la cual el Guaraní no había sido incorporado como idioma oficial del MERCOSUR, en el Tratado firmado en 1991, ya que todavía no era lengua oficial, era solamente lengua nacional del Paraguay.
Tras la promulgación de la nueva Constitución Nacional del Paraguay el 20 de junio de 1992, surgieron los primeros comentarios acerca de la necesidad de otorgar al Guaraní el rango de lengua oficial del MERCOSUR, ya que el Art. 140 de la nueva Constitución reconoció al Guaraní como lengua oficial del Paraguay junto al castellano.
Este nuevo escenario propició la presentación de varias solicitudes a las autoridades nacionales -tanto de instituciones especializadas como de particulares- a fin de iniciar las gestiones ante los demás Miembros del MERCOSUR, para lograr la declaración del Guaraní como idioma oficial del mismo.
Se comenta, que casi 17 años después, hoy, 24 de julio de 2009, los Presidentes del MERCOSUR hicieron la reparación histórica y le restituyeron la dignidad a la Lengua Guaraní. Esta resolución del MERCOSUR también presta la atención debida a casi diez millones de Guaraní-hablantes de Paraguay, Argentina, Brasil, Bolivia y Uruguay que tienen el legítimo derecho de expresarse en su propio idioma, la Lengua Guaraní. En el fondo, todos (Paraguayos, Argentinos, Uruguayos, Brasileños, Bolivianos y el resto de la comunidad internacional) reconocemos al Guaraní como idioma histórico mayoritario, vivo, usual y útil a lo largo y ancho del MERCOSUR. En Paraguay, Argentina (Provincia de Corrientes) y Bolivia es idioma oficial; y el Uruguay por su parte, mediante su Cámara de Representantes, también dio su apoyo para la declaración del Guaraní como idioma oficial del MERCOSUR.
No cabe dudas que el Guaraní -en el plano internacional- se convirtió en algo parecido a la niña bonita. Pareciera que se constituyó en la atracción fatal de todos. Sin exageración, podemos afirmar que en todos los continentes de la tierra, alguna o varias personas, concentraron su atención en esta milenaria y enigmática lengua. Solo en Internet existen casi un millón de sitios en el mundo que refieren al Guarani. Además, prestigiosas universidades y centros de investigación del mundo le dedican cursos y proyectos de estudios, investigación y documentación
Interesante es señalar lo que comentó el canciller paraguayo, Héctor Lacognata, abrió que el acuerdo regional atraviesa una fuerte crisis que hace temer por su continuidad.
Lacognata responsabilizó de esa situación a los socios mayores, Brasil y Argentina, aunque siempre de manera implícita.
El otro socio menor del bloque, Uruguay, también marcó su disgusto por vías de su canciller, Gonzalo Fernández, aunque éste apuntó a la Argentina y, aunque tampoco lo dijo, se sintió el peso del desencuentro entre ambos gobiernos de las orillas del Río de la Plata a raíz de la pastera Botnia.
Agrega, territoriodigital.com, que en ese marco, se confirmó el encuentro trilateral que mantendrán los jefes de gobierno de Bolivia, Paraguay y Uruguay para reflotar la Urupabol, viejo pacto de los países menores de la Cuenca del Plata. Algo que ya se comenzó a conversar un año atrás en la Cumbre celebrada en Tucumán.
Resultó muy importante la exposición del Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Argentina, Alfredo Chiaradía, quién fue complementado por una más breve intervención de la ministra de la Producción de la Argentina, Débora Giorgi, la que, fundamentalmente, reclamó un incremento del comercio regional en monedas locales.
Chiaradía, antes de responder a unos y otros, incluyendo al vicecanciller brasilero Samuel Pinheiro Guimaraes, remarcó la importancia para el proceso integrador del grado de estabilidad institucional en la región, aunque admitió una ola de descrédito del MERCOSUR y que algunas medidas adoptadas ante la crisis no tuvieron efecto.
Sin embargo puntualizó que la región sufrió menos contratiempos que los que pudieron esperarse y, en ese sentido, Giorgi avanzó diciendo que en el MERCOSUR se verificó una preservación del empleo muy superior a la de aquellos países que fueron los desencadenantes de la crisis financiera que desembocó en otras económica y comercial a escala planetaria con sus efectos recesivos.El diario la Nacion de Argentina al respecto de la Cumbre comenta, que de un tiempo a esta parte, el Mercosur despierta pocas expectativas fuera de su área de influencia y muchas críticas en sus propios miembros. A 18 años de su creación, el bloque regional dejó de ser, por lo menos en el ideario popular, la semilla del símil de la Unión Europea con la cual pretendió ser concebido. Las asimetrías denunciadas en forma cada vez más frecuente por los socios menores, Uruguay y Paraguay, todavía no encontraron solución ni, en principio, desvelan a Brasil y la Argentina, más concentrados en sus diferencias que en las cuestiones regionales.
Excepto acuerdos bilaterales de envergadura que se trataron al margen, como la renegociación de Paraguay con Brasil de los beneficios de la central hidroeléctrica Itaipú, poco y nada dejó la XXXVII Cumbre del MERCOSUR, realizada en Asunción.
En lo único en que se pusieron de acuerdo los presidentes, una vez que Cristina Kirchner se dignó a sumarse a ellos media hora después de lo previsto fue en expresar por enésima vez su "enérgica" condena al golpe de Estado perpetrado en Honduras.
En eso, más allá de la importancia de abogar por la democracia en América latina con la cual nadie disiente, los presidentes invirtieron un tiempo precioso. Después de los pronunciamientos de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas, el MERCOSUR pudo haber emitido una declaración conjunta de apoyo al presidente depuesto, Manuel Zelaya, y abocarse a sus propios asuntos.
Para otra ocasión quedaron, sin embargo, las trabas económicas que advirtió el presidente Tabaré Vázquez, pronto a terminar su gobierno. Uruguay asumió la presidencia pro témpore del MERCOSUR con la premisa de impulsar propuestas vinculadas con el comercio interno, la circulación de bienes de otras zonas, las asimetrías entre los países miembros, la negociación externa y los proyectos estratégicos. Es difícil que, en plan de lucirse, un presidente sobresalga por plantear en un foro de este tipo la eliminación del doble cobro del arancel externo común. De no convencer a los otros miembros, entre los cuales el más perjudicado sería Paraguay por no tener puertos marítimos, Uruguay rubricaría un acuerdo con Brasil.
Muy interesante lo que se comenta, que En casi dos décadas de existencia, el MERCOSUR tuvo algunos aciertos: sirvió para atemperar las disputas entre la Argentina y Brasil. En la costumbre de arroparse en él está el dilema: lo bilateral no tiene por qué ser un asunto regional. De los cuatro países que fundaron el MERCOSUR, Brasil siempre ofreció resistencia a la creación de organismos regionales. Lula, cuyo mandato terminará el 1° de enero de 2011, no tendrá el honor de haber consolidado el bloque, porque, en cierto modo, se ha valido de él, sin boicotearlo, para proyectar a su país con una posición de líder regional que, hasta ahora, no había asumido.


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